
Por miedo a que muriera durante su guardia, Lee Weaver, el guardaespaldas de Lindsay Lohan decidió renunciar a su puesto y contar todo lo que vivió junto a la actriz y cantante."Deseaba morir. Tomaba y se drogaba como nunca antes vi", aseguró el hombre de 48 años. "Perdí la cuenta de las veces que pensé que tenía una sobredosis y la tuve que sacar de una fiesta. Todas las mañanas respiraba con alivio cuando descubría que seguía viva", recordó.Luego de que se publicaran fotografías que mostraban a Lindsay jugando con cuchillos, Lee decidió dejar su trabajo. Temía seguir exponiéndose a situaciones riesgosas y también por la vida de la artista.Recordó cómo una noche la protagonista de “Mean Girls” le pidió que la acompañara a encontrarse con su vendedor de drogas. El la esperó escondido en los matorrales mientras ella realizaba su compra. Pero comenzó a escuchar unos gritos y vio que la estrella golpeaba a su “dealer”."El hombre sacó un arma. Amenazó con dispararme si no la obligaba a irse. Pero ella seguía pegándole", relató el ex guardaespaldas. En un descuido, logró pegarle al vendedor y sacar a Lindsay del lugar. "Ella seguía gritándome, pidiéndome que regresara. Ahí supe que era demasiado peligrosa", confesó.Lee recordó las noches alocadas que la actriz frecuenta con su amiga Nicole Richie. Juntas toman alcohol en exceso, se drogan y hacen desnudos. "Nadie es tan salvaje como Lindsay", destacó, según el diario News of the World. Además, reveló que la joven disfruta de orgías lésbicas con chicas que conoce en los boliches.La cantante y actriz se encuentra actualmente en la clínica de rehabilitación Promises de Malibu, la misma en la que Britney Spears trató sus adicciones

